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La firma digital está a la orden del día, no solo si somos persona jurídica o representante de una empresa u organización, también como personas físicas para realizar cualquier trámite de manera telemática.

Cada vez son más conocidas las ventajas de esta tecnología y cada vez más personas la utilizan para su día a día, pero ¿alguna vez te has planteado cómo funciona? ¿Cómo es posible que una firma digital cumpla con las garantías necesarias para realizar trámites oficiales? 

Pues bien, hoy vamos a explicar, de manera concisa y simplificando los conceptos más técnicos, qué hay detrás de una firma digital y cuáles son sus garantías.

Así funciona la firma digital que hoy en día utilizamos a diario

Por un lado, es importante saber que existen diferentes entidades certificadoras de firmas digitales, como la conocida Fábrica Nacional de Moneda y Timbre (FNMT). Estas entidades garantizan que se puedan contrastar las diferentes claves implicadas en el proceso y se consultan entre sí la verificación de unas u otras.

Pues bien, cuando obtenemos un certificado digital de cualquier entidad, lo que obtenemos son dos claves: una privada y una pública. La clave privada solo la conoce el usuario/a, pero la clave pública, como su propio nombre indica, la puede conocer todo el mundo. El factor fundamental es que ambas están relacionadas, de manera que lo que se cifra con una, se descifra con la otra. Es decir, aunque la clave pública sea conocida, esto no nos puede llevar en ningún caso a descubrir la clave privada de cada persona pero sí a descifrar “mensajes” de manera segura.

Si queremos comunicarnos con otra persona de manera segura, solo tenemos que cifrar el mensaje con su clave pública y así, solo esa persona, que conoce su clave privada, podrá descifrarlo. Pues bien, este sistema es el que se utiliza para cifrar documentos y trámites formales a través de la digitalización. 
Evidentemente, este proceso técnico no llega a usuarios/as. Es decir, en el día a día, el trámite de la firma digital se realiza con aplicaciones de manera sencilla e intuitiva, pero en SimplyGest nos parecía interesante compartir toda la máquina de engranaje que se encuentra detrás de un simple click.

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